martes, 9 de agosto de 2011

Girasoles que van al sol

Cuando pensamos en flores o en un regalo muy especial, de inmediato se nos viene a la mente y crea nuestra imaginación una forma de cristalizar ese deseo, de lograr una forma original y creativa de cautivar al amor y/o a la amistad y en esos momentos deseamos encontrar esa flor que simbolice y encierre tantas emociones.

Y en ese singular ramillete de flores que nos otorga la madre naturaleza, encontramos al peculiar Girasol, una planta ideal para aportar una visión armónica a cualquier momento trascendental y al hecho de que su inflorescencia gira a lo largo del día mirando hacia el sol, proyectando su belleza y riqueza natural a los rayos de luz.

También llamado jáquima, maravilla o mirasol, cultivada como aceitosa y ornamental en todo el mundo, es una planta que florece todo el verano, y puede seguir haciéndolo hasta el otoño, las inflorescencias crecen al cabo de un tallo que puede alcanzar varios metros de altura y que tiene pocas hojas, mientras que sus hermosos pétalos amarillos, marrones y naranjas, pueden ser un abanico de sorpresas florales cautivantes.

Un girasol simboliza la alegría y un sello hermoso del florecimiento, simboliza el amor y la fuerza de sus hojas que deslumbran por su peculiar mirada al sol y esa llamada de luz propios de la belleza de su lozanía que perdura con el paso del tiempo y deslumbra a mas adeptos.

El florecimiento de esta peculiar especie data del año 1000 a.c. nativo del continente americano evidencias que el Girasol fue domesticado primero en México al menos 2600 años A.C. utilizado como un símbolo que representaba a la supremacía del sol, principalmente utilizado en la cultura Azteca y Otomies en México y en los Incas del territorio Peruano.

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